miércoles, 13 de diciembre de 2006

Medalla al Merito Académico Universidad del Norte Nov 2006


Discurso durante la Ceremonia de otorgamiento de la Medalla al Mérito Académico . Carlo V Caballero-Uribe MD


Es para mi un verdadero honor dirigir estas palabras de agradecimiento a ustedes en representación de los profesores exaltados el día de hoy con lo que constituye lo que se denomina técnicamente incentivos académicos, pero que en la realidad creo que son el reconocimiento a un el plan de vida muy particular que estoy seguro han escogido cada uno de ellos.

Lo hago en mi condición de hijo múltiple de esta Universidad.

Desde el Colegio aprendí a escuchar sobre la Universidad a través de las acciones de mi Padre, Jaime Caballero Corbacho, quien adelantaba la instalación de la Facultad de Medicina en compañía de otros ilustres miembros fundadores y después, ya como estudiante de Medicina frecuentemente compartíamos opiniones, acuerdos y desacuerdos sobre lo que era el crecimiento de la Facultad.

Fui testigo de los altísimos niveles de exigencia y proyección a los que desde entonces nos sometían a quienes hoy con mucho orgullo exhibimos el rotulo de egresados de esta Universidad. Posteriormente al llegar de mi especialización de Medicina Interna y Reumatología y después de unos años de ejercer la profesión sentí la necesidad de regresar al Alma mater para adaptarme al entorno que exige la famosa ley 100 y pude apreciar la evolución de la Universidad, ya como un estudiante de postgrado durante la especialización de Gerencia en Servicios de Salud.

Cuando revisé el documento sobre el Plan de Desarrollo 2003-7 sobre la Universidad Investigativa en la Sociedad del Conocimiento sentí satisfacción al comprobar que no son solo palabras escritas. Se busca un perfil del egresado donde se debe destacar la pertenencia, el comportamiento ético, los valores humanos y un ejercicio profesional de la más alta calidad con lo cuál sentimos una identificación completa.

Luego, he sido profesor desde hace más de 10 años, tiempo en el que he visto crecer la Universidad y la Facultad a unas alturas reservadas solo para aquellos más capaces. En ese contexto y al revisar en el documento el perfil que desea del profesor la Universidad, vemos que se busca un perfil académico e investigativo, con máxima formación, que se desarrolle en la investigación y la producción intelectual pero que también crezca personal y moralmente dentro de la institución la cuál debe ser un verdadero proyecto de vida.

Los logros obtenidos y evaluados objetivamente a través de la escala de meritos muestra que todos los profesores acá presentes son proactivos y tienen una actitud positiva y el perfil deseado por la Universidad. De está manera entienden el compromiso que menciona el citado documento para convertirse en modelos de referencia para la construcción de los valores que se desea desarrollar en el estudiante que a su vez debe verse reflejado en la Ciudad y en la Región.

Y es que, urgentemente necesitamos forjar una sociedad de valores que tenga referentes claros. Recientemente escribí en una revista de ensayos un artículo de título “’ Barranquilla, un caso de baja autoestima”’ donde revisaba la definición de autoestima como un sentimiento valorativo de nuestro ser, de nuestra manera de ser, de quienes somos nosotros, del conjunto de rasgos corporales, mentales y espirituales que configuran nuestra personalidad. La autoestima es importante porque es nuestra manera de percibirnos y valorarnos así como también moldea nuestras vidas. Una persona o una ciudad que no tiene confianza en sí misma, ni en sus propias posibilidades, puede que así lo sea por experiencias previas o que así se lo han hecho sentir por mensajes de confirmación o des-confirmación que son trasmitidos por personas importantes en la vida de ésta, que la alientan o la denigran. La hipercrítica, la crítica destructiva y la ausencia de reconocimiento a lo positivo crean un ambiente generalizado de desazón y desesperanza que produce una baja autoestima. En este ambiente la Universidad del Norte brilla como un oasis en el desierto y envía mensajes positivos a nuestro colectivo a través de su reconocimiento nacional e internacional y se constituye en un referente claro y obligado en el Caribe Colombiano.

Creo, sin temor a equivocarme, que el perfil deseado de nuestros egresados y profesores en general y el de este grupo de profesores exaltados en particular, trascienden largamente la frontera de la Universidad y enseñan a nuestra querida Ciudad y a nuestro Caribe que entre todos si podemos, que en el Caribe hay gente para las artes, los deportes, la moda o el comercio pero también hay gente para la Ciencia y el conocimiento. Hay gente que pretende un mundo diferente desde su visión académica y aporta día tras día de una manera muchas veces silenciosa su grano de arena en la construcción de una mejor sociedad. Hay gente que en solo 40 años de historia, de los cuales honrosamente he compartido casi la mitad como estudiante o profesor, ha logrado consolidar un Norte en el cuál nuestra sociedad puede y debe verse reflejada en su mejor perfil y mejorar la autoestima colectiva. Muchas gracias.
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